Un estudio sobre los efectos a largo plazo de la violencia en niños encuentra que los niños víctimas de violencia física extrema, como apuñalamientos o tiroteos, tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar TEPT en la edad adulta.

Un estudio realizado por la Universidad de Rochester (URMC) revela que los niños que han sido víctimas de violencia física extrema, como apuñalamientos o tiroteos, presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar trastorno de estrés postraumático (TEPT) en la edad adulta.

La investigación se basó en encuestas a 24 adultos jóvenes que sufrieron lesiones violentas durante su infancia y adolescencia.

Los resultados mostraron que el 41,7% de los participantes tenía probable TEPT, una cifra mucho mayor en comparación con el 6,8% de la población general.

Además, el 46% informó abuso de sustancias en el último mes y cerca del 17% presentó síntomas persistentes relacionados con sus lesiones. Estos hallazgos resaltan la importancia de un seguimiento a largo plazo y un mejor apoyo para las víctimas de violencia infantil.

Características del TEPT y relación con el abuso de sustancias

El estudio identificó cinco rasgos comunes en los participantes con probable TEPT, incluyendo pesadillas, evitación de situaciones que les recuerdan los eventos traumáticos, vigilancia constante, sensación de entumecimiento o desapego y sentimientos de culpa.

Además de los síntomas de TEPT, los encuestados también mostraron una mayor prevalencia de abuso de sustancias en comparación con la población general.

Este dato sugiere que las víctimas de violencia en la infancia podrían recurrir al uso de drogas para lidiar con los efectos mentales y emocionales de sus traumas.

Necesidad de seguimiento y recursos para las víctimas de violencia infantil

La Dra. Nicole A. Wilson, autora principal del estudio, enfatiza la necesidad de un mejor seguimiento y apoyo para las personas que sufren lesiones violentas en la infancia.

Durante el estudio, se ofrecieron recursos a los participantes para ayudarlos con los efectos de sus lesiones, siendo aceptados por el 63% de ellos, lo que demuestra la alta demanda de apoyo en esta población.

Sin embargo, muchas víctimas rechazan la ayuda debido a la desconfianza en el sistema de salud o porque consideran las intervenciones intrusivas.

Wilson sugiere que ampliar la gama de recursos disponibles podría mejorar la aceptación y el acceso a la ayuda necesaria.

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Expansión de la investigación y colaboración entre hospitales

La Dra. Wilson espera expandir la investigación inicial mediante una colaboración entre el UR Medicine Golisano Children’s Hospital y otros hospitales pediátricos del norte y oeste del estado de Nueva York. Esta colaboración tiene como objetivo obtener financiamiento a largo plazo para estudiar este tema y desarrollar intervenciones adicionales. Además, la reciente designación del Golisano Children’s Hospital como Centro de Trauma de Nivel 1 le permite participar en asociaciones comunitarias ampliadas para abordar la violencia armada juvenil y educar a otros centros de trauma.

Wilson sostiene que la disponibilidad constante de recursos de salud conductual de seguimiento podría marcar una diferencia significativa en la vida de los jóvenes afectados por la violencia. En un escenario ideal, los pacientes tendrían acceso automático a un consejero en un plazo de tres meses después de sufrir una lesión violenta.

Superación de las secuelas de la violencia infantil: la importancia del seguimiento

Este estudio pone de manifiesto los efectos a largo plazo que la violencia en la infancia puede tener en la salud mental de los individuos, y subraya la importancia de desarrollar estrategias efectivas de seguimiento y apoyo para ayudar a estas víctimas.

La colaboración entre hospitales, organizaciones comunitarias y redes de apoyo social es esencial para garantizar que las personas afectadas por la violencia en la infancia tengan acceso a los recursos necesarios para enfrentar y superar sus traumas.

El estudio se publicó en el Journal of Pediatric Surgery el 30 de junio de 2022.

Resumen: 5 ideas sobre los efectos a largo plazo de la violencia en niños

  1. Un estudio realizado por la Universidad de Rochester encuentra que niños que han sufrido violencia física extrema, como apuñalamientos o tiroteos, tienen un riesgo elevado de desarrollar trastorno de estrés postraumático (TEPT) en la adultez.
  2. Según las encuestas a 24 adultos jóvenes que sufrieron lesiones violentas en su infancia, el 41,7% tenía probable TEPT, una cifra mucho mayor al 6,8% de la población general.
  3. Además, el 46% informó abuso de sustancias en el último mes y cerca del 17% presentó síntomas persistentes relacionados con sus lesiones.
  4. Se identificaron cinco rasgos comunes en los participantes con probable TEPT, incluyendo pesadillas, evitación de situaciones que les recuerdan los eventos traumáticos, vigilancia constante, sensación de entumecimiento o desapego y sentimientos de culpa.
  5. Este estudio subraya la importancia de desarrollar estrategias efectivas de seguimiento y apoyo para ayudar a las víctimas de violencia en la infancia.