El estilo de vida saludable se relaciona con una disminución más lenta de la memoria, según un estudio de una década realizado con adultos mayores en China.

Llevar un estilo de vida saludable, en particular, una dieta saludable, se asoció con una disminución de la memoria más lenta que el promedio durante diez años en adultos mayores.

Esto fue así incluso en aquellas personas con la variante del gen de la apolipoproteína E (APOE), el factor de riesgo conocido más fuerte para la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas, se descubrió que un estilo de vida saludable retrasa la pérdida de memoria.

La memoria disminuye con la edad

La memoria es una función cognitiva esencial que nos ayuda a recordar información y experiencias importantes. Sin embargo, es un hecho conocido que la memoria disminuye continuamente a medida que las personas envejecemos. A pesar de esto, existe una creciente preocupación sobre cómo mantener una buena salud cognitiva en la vejez. Una pregunta común es si un estilo de vida saludable puede ayudar a retrasar la disminución de la memoria.

La evidencia de los estudios existentes es insuficiente para evaluar el efecto de un estilo de vida saludable en la memoria en la vejez. Sin embargo, se ha demostrado que ciertos comportamientos saludables, como hacer ejercicio regularmente, seguir una dieta equilibrada y no fumar, tienen un efecto positivo en la salud en general. Dadas las muchas causas posibles del deterioro de la memoria, es posible que se necesite una combinación de comportamientos saludables para lograr un efecto óptimo.

Datos del estudio

Para explorar este tema más a fondo, los investigadores analizaron datos de 29.000 adultos de al menos 60 años. La edad media de los participantes era de 72 y el 49% eran mujeres. Los participantes contaban con una función cognitiva normal y formaban parte del Estudio de Cognición y Envejecimiento de China.

Al comienzo del estudio en 2009, la función de la memoria se midió mediante la prueba de aprendizaje verbal auditivo (AVLT) y se analizó a los participantes para detectar el gen APOE (el 20% de los participantes eran portadores del mismo). Se realizaron evaluaciones de seguimiento durante los siguientes 10 años en 2012, 2014, 2016 y 2019.

Luego se calculó una puntuación de estilo de vida saludable que combinaba seis factores: dieta saludable, ejercicio regular, contacto social activo, no fumar y nunca beber alcohol.

Basándose en esta puntación, que iba de 0 a 6, los participantes se ubicaron en grupos de:

  • estilo de vida favorable (4 a 6 factores saludables)
  • promedio (2 a 3 factores saludables)
  • desfavorable (0 a 1 factores saludables)

También se diferenciaron en portadores de APOE y no.

Después de tener en cuenta una variedad de otros factores de salud, económicos y sociales, los investigadores encontraron que cada comportamiento saludable individual se asoció con una disminución de la memoria más lenta que el promedio durante 10 años.

Valoración de los efectos de un estilo de vida saludable

Una dieta saludable tuvo el efecto más fuerte en la desaceleración del deterioro de la memoria, seguida de la actividad cognitiva y luego del ejercicio físico.

En comparación con el grupo que tenía estilos de vida desfavorables, la disminución de la memoria en el grupo de estilo de vida favorable fue 0,28 puntos más lenta durante 10 años según una puntuación estandarizada (puntuación z) del AVLT, y la disminución de la memoria en el grupo de estilo de vida promedio fue 0,16 puntos más lenta.

Los participantes con el gen APOE con estilos de vida favorables y promedio también experimentaron una disminución de la memoria más lenta que aquellos con un estilo de vida desfavorable (0,027 y 0,014 puntos por año más lento, respectivamente).

Además, aquellos con estilos de vida favorables o promedio tenían casi un 90 % y casi un 30 % menos de probabilidades de desarrollar demencia o deterioro cognitivo leve en relación con aquellos con un estilo de vida desfavorable. El grupo APOE tuvo resultados similares.

Este es un estudio observacional, por lo que no se puede establecer la causa y los investigadores reconocen algunas limitaciones, como la posibilidad de errores de medición debido al autoinforme de los factores del estilo de vida y la posibilidad de sesgo de selección, ya que algunos participantes no regresaron para el seguimiento.

Disminución más lenta de la memoria y vida saludable

Pero este fue un estudio grande con un largo período de seguimiento, lo que permitió la evaluación de los factores de estilo de vida individuales sobre la función de la memoria a lo largo del tiempo. Y los hallazgos siguieron siendo significativos después de más análisis, lo que sugiere que son sólidos.

Como tal, los investigadores dicen que sus resultados proporcionan una fuerte evidencia de que la adherencia a un estilo de vida saludable con una combinación de comportamientos positivos se asocia con una tasa más lenta de deterioro de la memoria, incluso para las personas que son genéticamente susceptibles al deterioro de la memoria.

Los investigadores proponen que una mayor investigación podría centrarse en los efectos de un estilo de vida saludable en la disminución de la memoria a lo largo de la vida, reconociendo que los problemas de memoria también pueden afectar a las personas más jóvenes, que no están incluidas en este estudio. Dicen que «estos resultados podrían ofrecer información importante para las iniciativas de salud pública para proteger a los adultos mayores contra el deterioro de la memoria».

La prevención es importante para retrasar los problemas de memoria

Los investigadores insisten en que la prevención es importante, dada la ausencia de tratamientos efectivos para la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas.

Sin embargo, señalan que estos resultados no ayudan a determinar cuál de los seis comportamientos de salud incluidos en la puntuación (o combinación específica) es el mejor objetivo para la prevención de la demencia, o cuándo enfocar los esfuerzos de prevención en el curso de la vida.

También se necesita más información para determinar si las diferencias en la disminución de la memoria observadas en este estudio son clínicamente significativas, agregan.

El estudio fue publicado el 25 de enero de 2023 en The BMJ.

Resumen: 6 ideas principales

  1. Un estudio ha asociado llevar un estilo de vida saludable, especialmente una dieta saludable con una disminución de la memoria más lenta en adultos mayores.
  2. En el estudio realizado en China con 29.000 adultos mayores durante una década, la función de la memoria se midió al comienzo del estudio y se llevaron a cabo evaluaciones de seguimiento durante los siguientes 10 años.
  3. Los investigadores encontraron que cada comportamiento saludable individual se asoció con una disminución de la memoria más lenta.
  4. La dieta saludable tuvo el efecto más fuerte en la desaceleración del deterioro de la memoria, seguida de la actividad cognitiva y luego del ejercicio físico.
  5. Los participantes con estilos de vida saludables tenían menos probabilidades de desarrollar demencia o deterioro cognitivo leve.
  6. Los resultados proporcionan una fuerte evidencia de que la adherencia a un estilo de vida saludable se asocia con una tasa más lenta de deterioro de la memoria, incluso para aquellos con una predisposición genética.