La dieta GAPS es una dieta terapéutica comúnmente utilizada en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome del intestino permeable, el autismo, el TDAH, el depresión, la ansiedad y la enfermedad autoinmune. En este artículo analizamos sus fundamentos y su base científica.

GAPS es el acrónimo formado por la siglas en inglés de Gut and Psychology Syndrome, traducido como síndrome psico-intestinal (síndrome de GAP o GAPS). Se trata de una afección que establece una conexión entre las funciones del sistema digestivo y el cerebro.

La dieta GAPS tiene como objetivo mejorar la composición del microbioma intestinal. De hecho, esta dieta terapéutica se centra en curar el síndrome del intestino permeable, reducir la inflamación e incluso tratar ciertas afecciones neurológicas.

Esta dieta elimina los carbohidratos refinados y los alimentos que son difíciles de digerir a la vez que potencia el consumo de ricos en probióticos y nutrientes para ayudar a mejorar su salud intestinal.

Sin embargo, la dieta GAPS es una terapia controvertida. De hecho, ha sido muy criticada por médicos, científicos y profesionales de la nutrición por su régimen restrictivo.

Origen de la dieta GAPS

La dieta GAPS es un derivado de la dieta de carbohidratos específicos (SCD, por sus siglas en inglés) creada por el Dr. Sidney Valentine Haas en la década de 1920 para tratar de forma natural enfermedades inflamatorias crónicas en el tracto digestivo como resultado de un revestimiento intestinal dañado.

En 2004, tras años de investigación y experiencia clínica trabajando con cientos de niños y adultos con afecciones neurológicas y psiquiátricas, como trastornos del espectro autista, trastorno de hiperactividad por déficit de atención, esquizofrenia, dislexia, dispraxia, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno bipolar y otros problemas neuro-psicológicos y psiquiátricos, la Dra. Natasha Campbell-McBride ajustó este protocolo para adaptarla a las necesidades de atención médica individuales de pacientes con diversas afecciones intestinales y neurológicas como resultado de un ecosistema bacteriano desequilibrado dentro del tracto gastrointestinal.

En el libro GAPS, el síndrome psico-intestinal: Un tratamiento natural para el autismo, la dispraxia, el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad, … y la esquizofrenia, Natasha Campbell-McBrid explica con todo detalle este protocolo.

En qué consiste la dieta GAPS

La dieta GAPS se centra en eliminar los alimentos que son difíciles de digerir y dañar la flora intestinal y reemplazarlos con alimentos densos en nutrientes para que el revestimiento intestinal tenga la oportunidad de curarse.

Por ello la dieta GAPS elimina los granos, las verduras con almidón y los carbohidratos refinados. Estos alimentos son reemplazados por alimentos densos en nutrientes que son fáciles de digerir.

Muchas personas han tenido éxito con la dieta GAPS, tanto en la mejora de la salud intestinal como en el tratamiento de diversas dolencias. Parece que esto es debido a que la dieta GAPS enfatiza los alimentos ricos en nutrientes y elimina varios grupos de alimentos que pueden no ser tan buenos para la digestión.

Sin embargo, hay una investigación limitada sobre los beneficios de la dieta GAPS en sí misma. En este sentido, aunque está claro que la salud intestinal juega un papel importante en muchos aspectos de la salud, no lo está tanto hasta qué punto pueden llegar los beneficios de esta dieta. Sin embargo, a pesar de la falta de investigación específica sobre la dieta, hay muchos estudios existentes que analizan muchos de sus componentes individuales y demuestran que esta dieta puede tener diversos beneficios para la salud.

El protocolo GAPS fue diseñado para pacientes con problemas de aprendizaje, trastornos psiquiátricos y psicológicos, problemas del sistema inmunológico y problemas digestivos. El propósito del tratamiento es desintoxicar a la persona, eliminar la niebla tóxica del cerebro para permitir que se desarrolle y funcione correctamente. Para lograrlo, la Dra. Natasha Campbell-McBride propone limpiar y sanar el tracto digestivo, por lo que este deja de ser la principal fuente de toxicidad en el cuerpo y se convierte en la fuente de nutrición.

La propuesta de Campbell-McBride se basa en que como más del 90% de todo lo tóxico que flota en la sangre -y que va después al cerebro- proviene del intestino, la curación reducirá drásticamente el nivel de toxicidad en el cuerpo. Este objetivo se logra a través del programa nutricional o dieta GAPS.

la dieta gaps promueve un intestino saludable
📝RECUERDA: La dieta GAPS se centra en eliminar los alimentos que son difíciles de digerir y dañar la flora intestinal y reemplazarlos con alimentos densos en nutrientes para que el revestimiento intestinal tenga la oportunidad de curarse.

¿Es eficaz la dieta GAPS?

Tras el concepto de síndrome psico-intestinal acuñado por la Dra. Campbell-McBride está la teoría de que muchas afecciones que afectan su cerebro son causadas por un intestino permeable. El síndrome de intestino permeable es el término usado para describir un aumento en la permeabilidad de la pared intestinal.

La teoría del síndrome psico-intestinal es que un intestino permeable permite que los químicos y las bacterias de la comida y el ambiente ingresen a la sangre cuando normalmente no lo harían. Según esta teoría, cuando estas sustancias extrañas entran sangre pueden afectar la función y el desarrollo del cerebro, causando “niebla cerebral” y condiciones como el autismo.

El protocolo GAPS está diseñado para curar el intestino, evitando que las toxinas entren en el torrente sanguíneo, disminuyendo así la toxicidad en el cuerpo. Sin embargo, no está claro si el intestino permeable juega un papel en el desarrollo de enfermedades o cómo puede ocurrir esto.

En su libro, la Dra. Campbell-McBride afirma que el protocolo dietético GAPS curó a su primer hijo de autismo. En la actualidad promueve ampliamente la dieta como una cura natural para muchas afecciones psiquiátricas y neurológicas, que incluyen, además, del autismo, el TDAH y el TDA, la dispraxia, la dislexia, la depresión, la esquizofrenia, los trastornos de la alimentación, el desorden bipolar y el tratorno obsesivo-compulsivo, e incluso la eneuresis nocturna, entre otros.

En cualquier caso, hay una investigación limitada sobre los beneficios de la dieta GAPS en sí misma. Es más, aunque está claro que la salud intestinal juega un papel importante en muchos aspectos de la salud, no está claro hasta qué punto es beneficiosa dieta.

La dieta GAPS podría ayudar a mejorar los síntomas del autismo

A pesar de la falta de investigación específica sobre la dieta GAPS, hay muchos estudios existentes que analizan muchos de sus componentes individuales y demuestran que esta dieta puede tener toda una serie de beneficios para la salud.

En cualquier caso, aunque se afirma que la dieta GAPS ayuda a mejorar los síntomas del autismo, todavía hay una falta de investigación sobre la conexión entre la dieta GAPS y el autismo.

Sin embargo, varios estudios han encontrado que ciertas modificaciones dietéticas que se incluyen en la dieta GAPS podrían ayudar a disminuir los síntomas del autismo. Es el caso de la eliminación del gluten, ya que se ha demostrado que la dietas sin gluten tienen un efecto favorable sobre el autismo. De hecho, existen decenas de estudios que exploran esta relación.

Por ejemplo, un estudio publicado en 2018 en la revista Physiology and Behavior encontró que los niños autistas que recibieron una dieta sin gluten cetogénica modificada con MCT mejoraron significativamente las características principales del trastorno del espectro autista evaluado por las pruebas de comportamiento ADOS-2 y CARS-2 después de solo tres meses.

Por otra parte, otro pequeño estudio publicado en la revista Metabolic Brain Disease en diciembre de 2017 demostró que una dieta sin gluten y sin caseína ayudó a reducir los síntomas en niños con autismo.

Otro estudio publicado en noviembre de 2016 en el World Journal of Pediatrics comparó los efectos de una dieta sin gluten con una dieta regular en 80 niños con autismo y descubrió que una dieta sin gluten fue eficaz para controlar los comportamientos autistas y los síntomas gastrointestinales.

Pero esto no demuestra que la dieta GAPS sea eficaz frente al autismo. Es necesario profundización en la investigación sobre la dieta GAPS de forma específica para medir su efectividad potencial.

La dieta GAPS puede reducir la inflamación

La inflamación puede ser una respuesta inmunitaria normal por parte del cuerpo. Sin embargo, la inflamación crónica está vinculada a muchos tipos de enfermedades crónicas, como el cáncer, la enfermedad cardíaca y la diabetes. La inflamación también es un componente clave de los trastornos digestivos como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y la enfermedad de Crohn.

La dieta GAPS incluye muchos alimentos antiinflamatorios, como verduras ricas en antioxidantes, grasas saludables para el corazón y pescado. También hace hincapié en los alimentos fermentados, que son altos en probióticos. En este sentido, algunas investigaciones han sugerido que los probióticos podrían ejercer un efecto antiinflamatorio en el cuerpo.

Gracias a sus efectos beneficiosos sobre la inflamación, la dieta GAPS también puede ayudar en el tratamiento del síndrome del intestino permeable. De hecho, la dieta GAPS puede disminuir la permeabilidad intestinal o el síndrome del intestino irritable . Varios estudios han demostrado que el aumento de la permeabilidad intestinal puede estar asociado con la inflamación subyacente.

Por ejemplo, un revisión de 2006 publicada en la revista Gut de BMJ Journals encontró concluye que durante décadas, una variedad de estados patológicos se han asociado con una permeabilidad anormal. Según los investigadores, “muchos de estos estados patológicos son consecuencia del daño epitelial intestinal que está asociado con la enfermedad, pero no está involucrado de manera causal en la génesis de la enfermedad”, explican.

Sin embargo, “en varias condiciones autoinmunes, parece que el aumento de la permeabilidad es una característica constante y temprana del proceso de la enfermedad”. Además, añaden, “cada vez es más evidente que en algunas condiciones el aumento de la permeabilidad es crítico para el desarrollo de la enfermedad, ya que si se abroga, la enfermedad no se desarrolla”. Esto es particularmente cierto en enfermedades como la diabetes tipo 1, según los investigadores. “En otras enfermedades, como la enfermedad de Crohn o la enfermedad celíaca, se observa un patrón similar de hallazgos”.

Otro estudio de 2014 publicado en al revista BMC Gastroenterology concluye que, “además de la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome del intestino irritable, las enfermedades metabólicas y la insuficiencia intestinal en pacientes críticos, otras enfermedades pueden estar relacionadas con la microbiota intestinal y la barrera intestinal, como la enfermedad celíaca, el carcinoma de colon o las enfermedades inflamatorias de las articulaciones”.

Por lo tanto, dicen los investigadores, “la alteración de la barrera intestinal parece tener múltiples consecuencias que facilitan la aparición de una variedad de enfermedades que dependen de otros impactos y de las constelaciones genéticas o epigenéticas, respectivamente”. Por eso, los investigadores destacan la importancia creciente de la barrera intestinal y la translocación bacteriana, lo cual plantea las cuestiones de cómo podemos mejorar las funciones de la barrera intestinal y la microbiota intestinal.

En relación a lo anterior la conclusión es clara: reducir la inflamación al hacer modificaciones en la dieta puede ser una forma efectiva de prevenir problemas gastrointestinales, tanto los signos y síntomas del síndrome del intestino irritable, como las sensibilidades a los alimentos, los problemas de absorción y las afecciones inflamatorias de la piel.

La dieta GAPS puede prevenir la depresión

No existen estudios sobre los efectos de la dieta GAPS en la depresión. Sin embargo, hay numerosas investigaciones que demuestran que mejorar la salud del intestino puede tener un impacto significativo en su salud mental.

Por ejemplo, un estudio de 2017 publicado en la revista Gastroenterology mostró que una cepa específica de probióticos se asoció con una disminución de los síntomas depresivos y una mejor calidad de vida en 44 pacientes con síndrome de intestino irritable.

Además, cabe destacar una revisión publicada en el Annals of General Psychiatry en 2017 que analizó 10 estudios encontró que la suplementación con probióticos puede ser efectiva para reducir los síntomas de la depresión.

Por otra parte, otros aspectos de la dieta también pueden jugar un papel en la depresión. Por ejemplo un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition encontró que una mayor ingesta de granos refinados -los cuales se eliminan con la dieta GAPS- se asoció con un mayor riesgo de depresión. Además, este estudio también encontró que ciertos alimentos que se incluyen en dicha dieta, como las frutas y verduras, se asociaron con una disminución del riesgo de depresión.

Esquema del protocolo GAPS

El protocolo GAPS se divide en tres partes específicamente diseñadas para curar y sellar el revestimiento intestinal, reequilibrar el sistema inmunológico y restaurar el ecosistema bacteriano óptimo dentro del tracto gastrointestinal: dieta, suplementación y desintoxicación.

  • Este protocolo nutricional (dieta) restringe todos los granos, productos lácteos comerciales, vegetales con almidón y todos los carbohidratos procesados y/o refinados, para enfocarse en el consumo de alimentos fácilmente digeribles y densos en nutrientes.
  • El protocolo de suplementación debe adaptarse a las necesidades de atención médica individuales de cada paciente. Generalmente incluye un probiótico comercial para proporcionar bacterias beneficiosas a lo largo del tracto gastrointestinal, ácidos grasos esenciales, aceite de hígado de bacalao y soporte digestivo específico.
  • El protocolo de desintoxicación impone formas naturales de limpiar el hígado y el colon a través de zumos y batidos específicos.

Protocolo nutricional


El protocolo nutricional se divide en dos partes: la dieta de introducción y la dieta completa.

La dieta de introducción está diseñada para facilitar los cambios e iniciarse a la dieta GAPS. Se recomienda que los pacientes con problemas digestivos graves y sensibilidades alimentarias graves comiencen con la dieta de introducción. Sin embargo, para aquellos que sufren estreñimiento y síntomas leves suele ser más recomendable comenzar con la dieta completa GAPS.

La dieta de introducción se desarrolla en seis etapas. En general, lleva de 3 a 6 semanas completar todas las etapas. Seguir la dieta de introducción es esencial para las personas con síntomas digestivos graves, como diarrea, dolor abdominal, distensión abdominal, algunos casos de estreñimiento, etc. La dieta de introducción reducirá los síntomas rápidamente e iniciará el proceso de curación en el sistema digestivo.

Una vez superada la dieta de introducción es el momento de pasar a la dieta de GAPS completa. Campbell-McBride recomienda seguir el protocolo GAPS durante un mínimo de 18-24 meses. Esta dieta excluye muchos alimentos, básicamente todos aquellos que son difíciles de digerir (carbohidratos refinados, granos, azúcares, vegetales con almidón y alimentos procesados), y apuesta por los que son fáciles de digerir y además son ricos en nutrientes, especialmente huevos, carne, pescado y marisco, verduras frescas y frutas, cebolla, ajo, grasas naturales (grasa de pato, ghee, aceite de oliva, aceite de coco) y frutos secos.

Entre las recomendaciones de la dieta GAPS cabe destacar las siguientes:

  • consumir alimentos orgánicos en la medida de lo posible
  • evitar todos los alimentos procesados ​​y envasados.
  • comer comida fermentada con cada comida
  • beber caldo de carne casero (hecho con huesos) con cada comida
  • evitar comer fruta con las comidas
  • combinar todos los alimentos proteínicos con vegetales

Hay una tercera fase o dieta, que es la de reintroducción. Su objetivo es volver a comer de todo, es decir, reintroducir poco a poco los alimentos que se habían restringido.

Protocolo de suplementación


La suplementación debe estar supervisada por un profesional ya que, como indica la Dra. Campbell-McBride, cada persona tiene necesidades específicas diferentes.

Aunque el protocolo de suplementación debe adaptarse a las necesidades de atención médica individuales del paciente, generalmente se suele incluir un probiótico comercial para proporcionar bacterias beneficiosas a lo largo del tracto gastrointestinal.

También se pueden incluir otros suplementos, como ácidos grasos esenciales, aceite de hígado de bacalao o vitamina A y enzima digestivas. En algunos casos puede ser necesaria la incorporación de suplementos vitamínicos y minerales

Protocolo de desintoxicación


El objetivo del protocolo de desintoxicación es favorecer el proceso de limpieza natural del cuerpo para reparar los tejidos dañados. La Dra. Campbell-McBride recomienda métodos naturales de desintoxicación. También recomienda reducir la carga tóxica general tanto como sea posible.

La Dra. Campbell-McBride considera que los batidos y/o zumos frutas, verduras y hierbas orgánicas recién hechos son la mejor manera de restaurar naturalmente el sistema de desintoxicación. En su libro incluye recetas específicas, enfocadas sobre todo a depurar e impulsar la función del hígado y para estimular el flujo de bilis.

También recomienda suplementos naturales que ayuden a eliminar las toxinas del cuerpo, como probióticos, algas marinas, clorella, espirulina, zeolita, betacaroteno, taurina, el polen de abeja, arcillas, MSM y tierra de diatomeas. Aunque insiste en que las personas con afecciones digestivas graves, como la de Crohn y la colitis ulcerosa, no deben tomarlos.

Por otra parte, recomienda consumir verduras fermentadas, alimentos con alto contenido de azufre (si se tolera bien) y alimentos de origen animal frescos de alta calidad (carnes frescas, pescado, huevos y productos lácteos cultivados).

Otras de las recomendaciones de la Dra. Campbell-McBride es reducir la carga tóxica general, evitando los productos químicos tanto como sea posible, así como la utilización productos naturales para el cuidado de la piel que no contengan ingredientes tóxicos.

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